Las Líneas de Blueprint nos guían en este sentido.Otra vía de diagnóstico más documentada y concreta es la Iridología, que nos permite analizar el estado de los órganos internos a partir de anomalías y marcas en el iris.
Siguiendo ambas líneas, podemos concluir que si trabajamos los ojos también estaremos trabajando los órganos internos en mayor o menor medida, y esta idea es fundamental cuando el ojo es el signo y no la causa de la patología.
Por ejemplo, hay una relación directa del hígado con la vista, de manera que una depuración hepática podría ser significativa en nuestra capacidad visual y en muchos otros aspectos (consultar el libro de Andreas Moritz: La Limpieza del hígado y la vesícula).
Enfocar, pues, la patología ocular desde un punto de vista holístico nos permite llegar al origen del problema y realizar un tratamiento personalizado con el objetivo final de recuperar el equilibrio.
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