martes, 17 de noviembre de 2009

4- Visión holística: El ojo y el todo

Por medio de Norbekov hemos visto que los movimientos oculares son una forma de diagnóstico no sólo de patologías de la visión si no también de la salud en general. De esta manera podemos entender que según como trazamos los círculos podemos tener bloqueadas ciertas capacidades. Las Líneas de Blueprint nos guían en este sentido.

Otra vía de diagnóstico más documentada y concreta es la Iridología, que nos permite analizar el estado de los órganos internos a partir de anomalías y marcas en el iris.

Siguiendo ambas líneas, podemos concluir que si trabajamos los ojos también estaremos trabajando los órganos internos en mayor o menor medida, y esta idea es fundamental cuando el ojo es el signo y no la causa de la patología.

Por ejemplo, hay una relación directa del hígado con la vista, de manera que una depuración hepática podría ser significativa en nuestra capacidad visual y en muchos otros aspectos (consultar el libro de Andreas Moritz: La Limpieza del hígado y la vesícula).

Enfocar, pues, la patología ocular desde un punto de vista holístico nos permite llegar al origen del problema y realizar un tratamiento personalizado con el objetivo final de recuperar el equilibrio.